“Lengua mortal no dice/ lo que dentro sentía”. (Leopardi)


Con el estallido de petunias que se luce en toda Londres, el blanco de "El Globo" se presenta así para quien arriba desde la costa del río.

Llegar al templo de la recordación de William Shakespeare es una experiencia que aun para los que no somos sensibleros, resulta muy fuerte. Especialmente si hasta poco antes uno no había osado soñar con esa posibilidad, por vivir a un océano y algo más de distancia, entre otros detalles.

Pero cuando luego de caminar por la margen opuesta del Támesis a la que ocupa la Abadía de Westminster (porque un Londres y otro no podían estar en la misma margen en la Inglaterra Isabelina y  el teatro había sido confinado por los puritanos a las afueras, como máxima concesión posible) uno ve emerger esa silueta que siempre apreció en esquemas, y que había tratado de imaginar… tiemblan las piernas. No fue posible llegar y entrar, sino solamente después de tomar conciencia de que a veces la vida le da a uno determinados regalos fuertes… pero seguramente merecidos.

En esta página los invito a recorrer a través de estas imágenes algo de lo que pude vivir allí, respirando un aire cercano al que un genio de semejantes características dejó como sello indeleble en la historia.

La reconstrucción es impecable. Y solamente le reprocho a la flema inglesa, el exacticidio que comete cuando informa, a quien ese lugar visita, que no fue reconstruido en el punto mismo en que antes estaba, hasta su incendio, sino que 186 metros separan el lugar del origen y el de hoy día. Para quienes no habíamos prestado atención a ese detalle, es más valiosa la ilusión, una vez allí, de estar respirando en el exactísimo mismo punto en que Shakespeare preparaba y estrenaba sus obras, respirando en la misma latitud y longitud, utópicamente, el mismo aire, que conocer semejante dato de manera exacta.

Desde cualquier ubicación, la vista es impecable. Su innovación fue totalmente acertada.

Se han vuelto a usar los mismos materiales

Reconstrucción de un traje de la Reina Isabel, en base a una pintura de la época.

En este power point, puedes ver cómo se supone que lograban los efectos especiales. El escenario era el centro de una serie de dispositivos aéreos y subterráneos, y los trajes de los actores estaban dotados de dispositivos o agregados, que les permitían crean una serie de ilusiones-reales, muy reales. Los efectos especiales

2 comentarios sobre ““Lengua mortal no dice/ lo que dentro sentía”. (Leopardi)

  1. Me gustó mucho tu nota y me parece buenísima tu web para los estudiantes. Soy profesora de literatura, estamos juntas en el curso sobre teatro del MEC. (Entré por ahí a tu página)

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