Para que lean… y con gusto

¿Cómo hacer para que lean? ¿Y para que profundicen sobre lo que leen, para que busquen más información, y todavía se vayan contentos de la clase? Noooooo… ¡No tengo la solución! No encontré la receta. Pero sí tengo, para compartir, un camino que ayuda: las Olimpíadas de Lectura.

De primera impresión, uno cree que es por el hecho de competir ese entusiasmo que les llega. Y sin dudas tiene algo de eso, pero también los alumnos hacen en estas clases estas devoluciones: les gusta intercambiar criterios entre pares, aprender a corregir con criterio y con opinión fundamentada, les estimula la presión del tiempo y también la identificación con compañeros con los que compartirán una tarea, y una calificación como resultado, a lo largo de todo un mes.
Las Olimpíadas de lectura conforman una actividad que he creado hace algunos años (2002), como una estrategia didáctica para favorecer el cumplimiento de los objetivos específicos de mi asignatura. Dados los buenos resultados obtenidos, y el entusiasmo que demuestran los alumnos, las he continuado hasta el presente. Consisten en instancias programadas para las cuales todos los estudiantes leen y profundizan –como tarea domiciliaria— un texto literario y luego, en equipos, cumplen cronometradamente con diversas instancias, por ejemplo:
1) Cada equipo toma dos hojas y escribe en ambas una misma pregunta sobre el texto estudiado, destinada a que otro equipo (a determinar) responda. En una de las hojas, agrega, además, de manera resumida, las pautas que tendrá en cuenta para determinar si la respuesta recibida es satisfactoria, es decir, si es correcta, completa y bien expresada. Tiempo: 7 minutos
2) Cumplido el tiempo de la primera etapa, se retiran ambas hojas a cada equipo. Se redistribuyen las hojas con las preguntas, asignándolas a otros grupos, y se conservan las que tienen las respuestas: Tiempo: 1 minuto
3) Cada equipo se aboca a pensar una respuesta satisfactoria para la pregunta recibida. Los integrantes se asesoran mutuamente pues le puede tocar a cualquiera de ellos hablar en nombre de todo el grupo. Mientras, se asigna un puntaje por parte de la profesora, a cada pregunta y respuesta escrita en las hojas del paso 1: Tiempo: 8 minutos.
4) Toma la palabra, en un primer equipo, el alumno/a designado por la profesora para responder, lee la pregunta recibida y da su respuesta. (La profesora le asigna un puntaje). El equipo que había formulado la pregunta hace sus correcciones y aportes. (También lleva un puntaje por esta intervención). Luego se suceden los equipos hasta completar las intervenciones.
5) Se develan los puntajes parciales y totales. Los mismos son acumulativos para las sucesivas instancias, hasta terminar la unidad que se esté trabajando.
Este esquema básico admite una serie de variantes, como por ejemplo, cuando se dispone de tiempo, agregar una pregunta general para todos los equipos.
Les puedo asegurar que el momento de develar los puntajes y la tabla de posiciones es vibrante para alumnos y docente, y el momento de revisar aspectos dados a través de esta estrategia y comprobar que los estudiantes conocen, y que son capaces de explicar con claridad las respuestas ¡es sumamente vibrante para el docente!
Quienes quieran incorporar esta estrategia y además comentarme sus resultados pueden hacerlo en este correo: rossami@gmail.com. Se los agradeceré mucho.

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